Se dice que siempre herimos a quienes más queremos, pero eso es una falacia. La serpiente que entrega la manzana hiere desde el inicio. Herimos siempre herimos. Somos nacidos de una herida y esa herida se expresa en como herimos al otro. Eva come la manzana y Adan es expulsado del paraíso, Eva también. Siempre herimos al otro cuando hablamos, siempre herimos al otro cuando interactuamos. El pecado original es la herida primaria, y esta debe ser expiada con el bautismo. Siempre que interactuamos con otros herimos, pero pedimos perdón. El pedir perdón es el bautismo moderno pero no lo aplicamos nunca. Nunca pedimos perdón por herir porque siempre herimos, las heridas son consideradas nimias en ese contexto.
Me caes bien, me caes mal todos son modos de represión. Reprimimos el consciente cuando herimos al otro. No te aguanto, me hartas. El consciente se ve maltrecho, se impregna de maldad. Perdón te pasé a llevar. Siempre herimos cuando interactuamos con el otro. No te vi. Siempre herimos. Eres muy tierno. Mentimos siempre mentimos, las mentiras son otra forma de heridas que quedan en la mente consciente o Cc. Eres mi amigo. Siempre mentimos y herimos, los engaños son otra forma de herir. Mentiras blancas también son heridas. Inconsciente o Icc son lo mismo, lo uno y lo otro son formas de engaño. Cc, Icc, Pcc, Urss, Interpol, CIA; todo es lo mismo, mentimos, engañamos, herimos y mentimos. Cuando nos vemos heridos lo ignoramos porque ya estamos heridos, nacimos heridos. Ignoramos las heridas porque estas son nimias. Hola, cómo estas?, todos estos son modos de herir Bien, y tú?, siempre engañamos, siempre herimos.
Pero, cuando llega el momento de herir a quien no queremos herir, la herida es transportada, espacio y tiempo son un continuo, y la herida se mueve por ellos. Nos sentimos heridos porque herimos a alguien ya herido. Ponemos el dedo en la llaga y la llaga se hace más grande, pero la llaga es interna y no está en el otro: está en el uno y está por fuera. Cuando herimos al otro sentimos empatía por el otro, sentimos también dolor por el otro. El dolor del otro es transportado al uno. Es la serpiente entregando la manzana a Eva una y otra vez, sólo que la serpiente en este caso siente culpa. Cuando herimos a un ser querido, la herida es herida interna. Nos herimos a nosotros mismo al herir hiriendo al otro. La herida herida es la llaga interna que no sana nunca, porque herimos y la llaga se vuelve marca, cicatriz, no sana, se queda impregnada en la piel. Y cuando la vemos duele otra vez.
También existen varias llagas: llagas internas, externas, con marca, sin marca; son todas llagas por igual y dejan marca aunque no tengan marca. Perdón no te vi, esto se vuelve anécdota. Perdón no sabía que estabas ahí, esto no es anécdota, esto es a propósito. El tamaño de la llaga no importa, sólo que tenga llaga, porque la llaga duele y deja marca. La llaga provoca culpa cuando es transportada de un ser a otro, siempre y cuando sea llaga con marca porque la llaga sin marca provoca sólo malestar.
Hay que diferenciar entre no fue nada y sí fue todo, un no fue nada no es nada, provoca marca y provoca malestar pero es entendible, cuando no es nada no es nada, y ambos estamos de acuerdo en ello, sólo que yo no estoy de acuerdo, para mí dolió más que para ti, no entiendo lo que sientes y por eso duele más porque sí lo entiendo pero lo entiendo mal. Un no fue nada no provoca malestar al malestar, provoca bienestar porque provoca perdón, provoca malestar porque provoca bienestar en el otro, mas no en mí.
Un sí fue todo en cambio, es rencoroso, es orgulloso. Es culpa tuya a pesar de que fue culpa mía. Yo hice lo que debía hacer y tu lo recibiste, no es culpa mía. Yo te herí porque debía, no es culpa mía. Sólo que la culpa sí es mía, pero esa culpa es expiada por el inconsciente, porque este es egoísta, orgulloso. Un sí fue todo es todo, aunque lo hagamos pasa por nada.
A pesar de que siempre herimos, hay veces que herimos por herir. Herimos con un fin, y el fin es el fin, no del otro, sino mío. Herimos a costa de los demás para conseguir a los demás, para conseguir algo de los demás. Aquí el egoísta dice: “La única causa que defiendo, es mi causa”, es Stirner quien habla no yo. El egoísta finge la llaga, y finge el cuchillo que provoca la llaga. Es un fin para un medio y no a la inversa. Es en estos casos cuando el sí fue todo es más que sí y más que todo.
Estos son los modos de culpa y estos son los modos de herida. Siempre herimos aunque no queramos hacerlo, aunque no nos importe herimos, pero herimos cuando más nos importa, y cuando más nos importa es cuando más herimos. Herimos siempre herimos. Porque herimos resultamos también heridos, por eso herimos, herimos por venganza, por resentimiento, y el otro hiere por lo mismo, pero cuando esto no existe aún así herimos.
Estas son las causas de las heridas y aquí las digo. Estas son las causas del dolor y así son.
