Desvaríos III: Lo moral en lo inmoral

Los defensores de la moral exigen, sólo que no exigen, se descontentan, se sienten ofendidos. Hay cosas que les causa malestar al malestar. Les causa dolor al dolor, repelen escuchar estas cosas al escuchar cosas. Las peripecias son una de estas cosas, las groserías son otras. To swear, to cuss, to curse; todas estas son palabras intraducibles a nuestra lengua, sólo que nuestra lengua es intraducible a otras lenguas, la traducción no debe ser literal debe ser interpretada, y por eso no existe traducción literal ni interpretada a estas palabras. Existen alternativas, es verdad: maldecir, imprecar, excretar, blasfemar, anatematizar; curiosamente, muchas de estas con connotaciones religiosas. Pero to cuss es intraduciblemente intraducible en su intraducibilidad.

Los defensores de la moral inventaron palabras en las tierras anglosajonas, pero los romanos se negaron a aceptarlas. La mojigatería de los romanos hizo de ellos seres mojigatos, incapaces de aceptar que las groserías forman parte del lenguaje común y corriente. Por eso no existe un to cuss en español, sólo existen coloquialismos, maneras informales que aparecieron después. Los romanos no eran barbaros, por eso buscaban separarse de los barbaros: barbaros barbaros de tierras barbaras; así les decían. El cuss era de los barbaros, los hombres de bien no cussean entre ellos. Sólo que sí lo hacemos, lo hacemos en el día a día, lo hacemos entre amigos, lo hacemos entre mí mismo, lo hacemos cuando desvariamos, ¿cuándo no lo hacemos?.

“… y no tengo nada que ver con monos que creen que un chuchadesumadre me chupó el culo sino que mi mamá rezó para convertirme en médico jarripoter 2”[1], así rezaba el divino anticristo cuando hablaba hablando con su normalidad esquizofrénica. No tenemos nada que ver con monos así rezaban los romanos, no tenemos nada que ver con barbaros, así también rezaban los romanos. Por eso el cuss gringo es gringo y no latino. Pero curiosamente el cuss es humano en su totalidad, sólo que no latino en su latinidad.

El cuss determina el grado de cercanía que tenemos con otras personas, no decimos disparates con alguien lejano, decimos cuss sólo cuando estamos entre amigos y amigos de amigos. Decimos cuss cuando hacemos cuss, to cuss quiere decir cuss, “SLEP EN INGLÉS SIGNIFICA DORMIR”, así dice Jorge Alessandri en su desvarío. Y es que el diputado Alessandri también dice cuss cuando está entre cercanos. Pero no cuando está entre lejanos. La televisión es un desvarío, no dice cuss y por eso es antinatural, los políticos buscan acercarse a las personas pero se alejan al intentarlo.

Todo esto es mal visto por los defensores de la moral, aquellos que se espantan cuando oyen lo que no pueden ni quieren oir. Tabú es la palabra que buscamos para interpretar lo interpretable. Para demostrar lo moral en la inmoral. La moral judeocristiana es la moral de la moralidad imperante, aquello que es inmoral es a la vez moral, sólo que aquellos que la defienden lo niegen. Se sienten espantados cuando oyen palabras como mierda, puta, sexo; pero las usan todos los días. La televisión es inmoral porque no muestra lo moral en lo inmoral. Si a los actores los dejaran putear por televisión su actuación sería más natural, porque el cuss es natural en los seres humanos.

El sexo es una de esas cosas que el tabú atrapa. Nadie habla de sexo más allá de su función reproductiva, nadie habla de lo placentero en ello, pero no hay nada más humano que lo placentero en el placer. Los animales tienen una visión utilitaria del mundo, se reproducen por conservar la especie, los seres humanos se reproducen por eliminar la especie. Los defensores de la moral dicen que el sexo es pecado y debe ser expiado, los defensores de la moral tienen una visión animal de la vida, una visión meramente utilitaria. Sienten culpa al sentir placer en lo placentero.

Las drogas son otra de esas cosas que el tabú atrapa. Nadie habla de drogas ni cuando consumen drogas. No hay registros concretos de que otros animales se droguen de manera recreativa como los seres humanos, y aun así negamos lo que nos hace humanos, sólo que lo que nos hace humanos también nos mata. Ni de manera utilitaria los animales comprenden las drogas, estas no son meramente humanas pero a la vez lo son en su función. Nixon le declaró la guerra a las drogas en el 71 y le declaró con eso la guerra a la humanidad, dejamos de lado a quienes consumen y los tratamos como lacras, nos avergüenzan como seres humanos, en lugar de ayudarlos los sumimos más en su miseria. Los mártires de Nixon callan ausentes. Curiosamente Pinochet estaba en el 73 introduciendo la pasta base como arma para mantener a la población sumisa. Las drogas son drogas cuando se usan como drogas y no son drogas cuando las utilizan para enajenar a la población.

En conclusión concluyendo mi discurso, es necesario hablar de drogas, es necesario hablar de sexo y es necesario hablar de cuss. Porque si no, cualquier Nixon o Pinochet nos puede perjudicar como seres humanos. Hoy en día las drogas que se usan como drogas están peligrosamente normalizadas en nuestra normalidad, en el día a día fumamos y compartimos el fumar con otras personas que fuman y con quienes no fuman. En los 70 fue el ácido, en los 20 es la marihuana. Todo esto produce falta de movimiento al movimiento, nos bañamos siempre en el mismo río y es la misma agua la que corre, a pesar de lo que dice Heráclito. Falta movimiento, falta rebeldía, falta pensamiento crítico que critique lo criticable. La gente está sumida en su propia complacencia y no piensa en los problemas reales, estamos destruyendo el planeta y nos alegramos por ello.

[1]: El divino anticristo. La verdadera historia de la unión soviética