Saliendo de mi casa hay una pequeña plaza, donde los niños juegan y la gente pasea a sus perros, es una plaza verde de grandes arboles con una multicancha en medio. La próxima plaza más cercana está a 20 minutos caminando, le decimos La Montserrat donde yo vivo por la iglesia que está en frente que lleva ese nombre. A 30 minutos en dirección contraria está el cerro La ballena, y luego, no hay más vegetación sino hasta llegar a las Vizcachas. Es poco lo que se habla sobre la importancia de tener espacios verdes donde compartir, y es mucho menos lo que se habla de lo importante de tener espacios para caminar. Es muy común en varias villas de Puente Alto encontrar veredas de tamaños diminutos o ver calles que directamente no tienen. Como la mayoría de la gente se transporta al centro de la comuna o a Santiago, no se preocupan de construir espacios realmente caminables, por lo que las personas se ve obligada a caminar directamente en la calle arriesgándose al paso de los autos. A pesar de eso, la gente camina, y no camina poco.
La mayoría de ellos utiliza el caminar como medio de transporte para llegar de un punto A a un punto B. Es raro ver Flâneurs caminando por la calle, deambulando sin rumbo, sólo observando la ciudad. Hoy en día pareciera que todos tienen prisa, han olvidado el caminar o pasear por la ciudad como una actividad recreativa, aunque en Puente Alto no hay tampoco mucho que ver. Probablemente en sectores como Santiago o Providencia, la gente se dedique más a se promener por la comuna. Pero en las comunas limítrofes, sobre todo en las villas alejadas del centro, es raro ver personas paseando si no es que pasean al perro. Es necesario tener espacios para caminar y es necesario utilizarlos para que los sigan construyendo, por eso, yo recomiendo dar una vuelta y caminar cada vez que se tenga tiempo, los pies no fueron hechos para estar sentados en una silla todo el día, aunque nuestro modo de vida hoy en día así lo exija. El caminar es una actividad urbana, un medio de entretención más, es sumamente enriquecedor y un método eficaz de mantenernos en movimiento.
Nietzsche escribió en el Ecce Homo: “Estar sentado el menor tiempo posible; no dar crédito a ningún pensamiento que no haya nacido al aire libre y pudiendo nosotros movernos con libertad, a ningún pensamiento en el cual no celebren una fiesta también los músculos.” Y es que caminar es también la actividad perfecta para dar paso a los pensamientos. Las mejores reflexiones ocurren cuando uno está paseando sin rumbo alguno por la comuna. Muchos filósofos caminaban: Aristóteles impartía sus clases deambulando por la ciudad, Nietzsche paseaba sin rumbo todos los días, Kant daba el mismo paseo exactamente a la misma hora todos los días, y Thoreau caminaba por los bosques al menos cuatro horas al día. No todos tenemos la oportunidad que tuvo Nietzsche o Thoreau de vivir cerca de un bosque para ir a pasear y entrar en contacto con la naturaleza, pero pasear por las grises calles también puede ser un panorama interesante donde pueden florecer ideas. No hay que necesariamente observar el entorno cuando uno camina, en Puente Alto de todas maneras no hay mucho que ver, sólo hay que disfrutar del paseo. Algo que hago yo, es caminar cerca de 1 hora al día con una grabadora en la mano, para ir grabando todos mis pensamientos, y una vez llegado a casa, transcribirlos y organizarlos. Muchos de esos pensamientos son bastante nimios, algunos son recuerdos de algo que leí, otras son descripciones de algo que vi. Pero también hay joyas escondidas, pensamientos que no creí que estaban ahí, revelaciones. Todo esto es útil para conocernos a nosotros mismos y tener una mente más reflexiva.
Lo importante, es no caminar con un destino, debemos dejar que nuestros pies nos lleven donde ellos quieran. No nos tenemos que preocupar por seguir un rumbo establecido. Perdernos incluso por las ciudades puede ser beneficioso. Lo importante, es dejar paso a los pensamientos. Caminar con un rumbo no es pasear, es un medio de transporte, caminar sin un rumbo es una actividad gratificante, que da paso a la creatividad y libera el pensamiento y al cuerpo. La creatividad es una capacidad que reforzamos cada vez menos hoy en día con las redes sociales, pero es de suma importancia no dejar de intentar ser creativos. Ser creativos nos ayuda a las habilidades de solución de problemas y a nuestros hobbies en general, aquello que nos mantiene vivos. Caminar es una manera de cultivar la creatividad gracias a la capacidad reflexiva natural que tiene. Por ello, caminar es de suma importancia para la mente y el cuerpo.
Caminar es también un buen ejercicio, aunque no debe verse como tal. Thoreau escribe en Caminar: “… el caminar al que me refiero no tiene nada en común con aquello que llaman “hacer ejercicio” —como si fuera una medicina que los enfermos toman a horas establecidas; como levantar pesas o balancearse en un columpio—, sino que es en sí mismo la empresa y la aventura del día”. Caminar, debe ser el fin, no el medio. Puede que al caminar no reflexionemos nada, puede que tampoco ayude a despejarnos, pero eso no importa, porque caminamos y eso nos ayuda. Tomar un poco de aire fresco, de ser posible, ir a un lugar donde habite la vasta vegetación, alguna plaza, un parque; un lugar donde podamos encontrarnos con la naturaleza, aunque dentro de Santiago es muy difícil. Pero esos lugares existen, y hay que aprovecharlos.
No me gustaría terminar este elogio del caminar sin antes hablar de la importancia de generar una rutina del caminar. Caminar debe volverse una actividad que realicemos todos los días para sacar el mayor provecho de ella. Puede que estemos cansados por el trabajo, por los estudios, o las actividades que realizamos durante el día. Pero caminar nos dará un pequeño golpe de energía que necesitamos para terminar de manera provechosa la jornada. Thoreau caminaba cuatro horas todos los días en el bosque, y fue así como escribió algunos de los libros más bellos. Caminar puede ser la herramienta perfecta para salir de un bloqueo, estimula nuestra creatividad y nos da energía para realizar todas las actividades que queramos. El caminar es una manera de cultivarnos a nosotros mismos como seres humanos.
